Los instrumentos fotográficos siempre estuvieron en mi familia, mi padre era fotógrafo y es normal para mí, hasta el día de hoy, encontrarme todo el tiempo con cámaras, adaptadores, lentes, flashes, en cualquier cajón de la casa, en uso y en desuso, siempre en mi campo visual, esa fué la forma en la que la fotografía se presentó en mi escenario, cómo comenzó a formar parte de mi vida.

Tomé mi primera fotografía a los 4 años, pero no fué hasta mi adolescencia en la que desarrollé una pasión más consciente, en parte por que mis estudios de cinematografía me llevaron a estudiarla más profundamente, a conocer su corta, pero prolífica historia y a conocer sus posibilidades. También cambió la forma en que me asumo como fotógrafo, ya que cada foto ahora era un pequeño discurso, cada foto es decir algo. No es muy diferente a pararte delante de alguien y decirle algo, es aprender a hablar un código.